Tomado de República

En Guatemala tenemos muchos desacuerdos, pero estar de acuerdo en que no queremos más violencia en Guatemala no es uno de ellos. Todo coincidimos en que la violencia es un problema pero parece ser que no estamos de acuerdo en la manera en la que tenemos que atacar estos problemas. Una muestra de ello es la campaña #niñasnomadres que ha estado circulando últimamente.

Las primeras veces que me aparecieron los videos y banners pautados en Instagram y Facebook no les dediqué mayor atención: niñas, no madres, detener los embarazos en adolescentes, etc. Todo muy normal. Sin embargo, poco a poco me di cuenta de que no se trataba de detener los embarazos en adolescentes, evitar que ocurrieran, sino de “interrumpir” los embarazos en adolescentes. De vuelta con la misma cantaleta.

Uno de los slogans que usan es: “Una niña sana es una niña no madre”, y ahí tengo que discrepar: una niña sana es una niña no violada, no una niña no madre. En toda la web de la campaña, en todos los documentos que encontré, se muestran cifras de los embarazos en adolescentes y se habla de la “obligación de ser madres”, como si esa obligación la impusiera el Estado y no el violador. Es el violador el único que realmente tiene responsabilidad por convertir a esa niña en madre, sin que ella lo quiera y sin que ella esté lista, e independientemente de lo que pueda hacerse o no después, una niña embarazada ya es una niña madre, nos guste o no.  Me impactó lo que cuenta Shauna Prewitt en una carta abierta sobre su experiencia como mujer embarazada como consecuencia de una violación: “Para mi sorpresa, no odiaba la vida que crecía dentro de mi. Al contrario, sentía una especie de asociación –quizás de esas que solo se desarrollan entre aquellos que han sufrido juntos–pero, en cualquier caso, sentía un vínculo”.  Como ella dice, se puede sentir rabia y desesperación y alegría y esperanza a la vez.  Las cosas son complicadas. Por eso las soluciones también suelen serlo.

Me parece delirante pensar como quienes lideran esa campaña que el enemigo aquí es el embarazo y no la violación. En toda la web y documentos de la campaña no encontré ni una sola alusión a exigir a los países disminuir la violencia sexual, solo se da por hecho que seguirán siendo víctimas y que por lo tanto nadie puede “obligarlas a continuar con un embarazo”.

Una de las cosas con las que no estoy de acuerdo en la resolución de nuestros problemas comunes, es en atacar los problemas de manera superficial: fácil y rápido. Quieren un paisaje renacentista en donde la utopía gana a la realidad, con montañas azules y flores coloridas, y niñas sin barriga y aulas llenas. Pero el problema es que si solo nos interesa que las niñas no tengan panza y que las aulas estén llenas, estamos perdiendo de vista el verdadero objetivo: que las personas sean felices y puedan desarrollarse libremente. Esto no se soluciona ni eliminando las barrigas ni llenando a cualquier costo las clases de las escuelas, sino ofreciendo a nuestras niñas ambientes  seguros y opciones positivas. No se soluciona con abortos, no se soluciona ocultando los embarazos no deseados en la bolsa de la basura de algún médico abortista.

El problema es que eso sería una mentira: las violaciones no dejarían de ocurrir, los violadores tendrían una cosa menos de la que preocuparse, una consecuencia menos de sus actos, y nuestras niñas seguirían estando privadas de su niñez. Así que no, una niña sana no es solo una niña que no es madre, sino sobre todo es una niña que no ha sido violada, una niña de la que no han abusado, una niña que no tiene que verse en esas circunstancias trágicas. Si quieren ayudar, dejen de perder tiempo, recursos y espacio mental en pelear con enemigos que no son los verdaderos, dejen de querer ocultar solo las consecuencias de los delitos y luchen contra los delitos. Solo así obtenemos soluciones verdaderas y de raíz para los problemas de los que todos los guatemaltecos queremos deshacernos. Solo así estaremos luchando contra el verdadero enemigo, en lugar de distraer la atención hacia molinos de viento que solo nos retrasan en el verdadero desarrollo.